La música corre por sus venas

Personalidades

Desde pequeño Antonio estuvo inmiscuido en el mundo musical, su padre tenía una pequeña banda de garaje, Antonio lo acompañaba a los ensayos, en la sala de su casa, con su guitarra. A los 10 años empezó sus estudios formales. “Mi papá decía mejor sigue guitarra o percusión, pero siempre me apasionó el canto”, cuenta sonriendo. Y junto con sus hermanos decidieron formar un trío, que interpretaron las mejores canciones naciones desde la época de los 90, no recuerda haber sentido nervios en su primer concierto, para él si se está seguro del talento que posee los únicos nervios son los que se tiene cuando alguien querido está presente. “Cuando mi madre está presente me da nervios que ella no disfrute del show y decepcionar a mis hermanos, pero con los demás creo que es tener en claro que lo haces por ti”, cuenta.

Para Antonio la música es lo que más disfruta, cree que en su trayectoria ha alcanzado una madurez musical que lo ha llevado a poder entender de mejor manera la situación actual de la música ecuatoriana. “Las personas ya no se conectan con la música, prefieren escuchar lo extranjero que lo nacional”, cuenta.

Antonio, tiene una hermosa familia con la que puede compartir el gusto por la música, aunque su hija aun de 4 años ya es un pequeña cantante, “le encanta ver películas de Disney, te sorprende la cantidad de canciones que sabe”, cuenta sonriendo. Antonio disfruta compartir lo que ha aprendido en su amplia trayectoria, es por ello por lo que fundó su propia academia musical en Conocoto, en la que enseña varios instrumentos, incluso personas con capacidades especiales que le han dado una nueva visión de la enseñanza musical.

Antonio vive por la música, es lo que mejor sabe hacer y no la cambiaría por nada. Él sabe cómo crear nuevos sonidos con las cosas más simples porque cuando se tiene pasión e inspiración nada lo detiene.