Espectáculo completo

Turismo

Como parte de las fiestas de San Pedro, los toros de pueblo se convierten en la mejor manera de festejar. Se realizan en un terreno seco y lejos del centro de la parroquia para evitar accidentes. Este año se realiza cerca de una quebrada, el terreno es ligeramente inclinado, los dueños de las “chinganas” empiezan a armar sus estaciones desde las 5 am, las familias se reúnen para cargar palos, colocar tablas de madre, amarrar las uniones, cocinar las ventas del día, comprar cerveza, tabacos y dulces, preparar todo para recibir a los asistentes.
Las estructuras de madera se alzan tambaleantes formando un circulo mal formado, la planta baja con piso de tierra da la bienvenida a aquellos que desean sentir el olor del aceite quemado, donde se fríen las papas y salchichas durante tres días que duran las corridas, el olor a tabaco, alcohol y heces de caballos y toros. Escaleras de madera inestable y uniones amarradas con pedazos de tela dan la bienvenida a cualquiera que se sienta valiente de subir al segundo, y a veces tercer, piso de estas “edificaciones”, a sentarse en pedazos de madera o en el mejor de los casos en sillas de plástico para poder ver todo el ruedo.

La primera corrida empieza cuando el sol está en su máxima altura, entra un toro, quizá el más pequeño que saldrá, sus cuernos cortos y redondos no prometen un espectáculo grande, sin embargo, hay quienes se sienten valientes o quizá solo están muy ebrios, hombres jóvenes y adultos entran al ruedo serán unos 15 a lo mucho, lanzan botellas y el toro empieza a perseguirlos hasta que estos logran trepar por las chinganas y el toro se va.

Entra el segundo toro de la tarde, un ejemplar más grande, color marrón, robusto y sus cuernos parecen más curvos, parece estar más bravo, zapatea tres veces antes de lanzarse contra los hombres que están llamando su atención, logra empujar a uno, un chico con camiseta roja, parece que va a embestirlo de nuevo, pero al estar cerca de las chinganas el joven es jalado por las rendijas hasta estar adentro, se salvó.

Así pasan alrededor de 3 toros más, la tarde cae solo queda un toro para que la corrida del día acabe. Hay más hombres dentro del ruedo, todos parecen más ebrios de lo normal, se tambalean, incluso algunos llevan la botella en sus manos, el ruedo está lleno de basura, botellas, cáscaras de frutas, fundas. El sr. Que vende los dulces se pasea gritando sus productos.
El último toro sale, entiendo el significado de la frase” lo mejor para el final”, es el toro más grande que he visto, es negro y sus cuernos parecen cuchillas afiladas, con el sol escondiéndose sus rayos dan en la punta del cuerno y brilla cual estrella, parece que este es el toro que dará el espectáculo más grande.

Hay alrededor de 50 hombres en el ruedo, todos quieren sentir la adrenalina de ser perseguido por tan grande ejemplar. Al frente de mi chingada un grupo de jóvenes empieza a gritar alentando a un chico de cabello rizado y rubio, el chico este ebrio sin duda, se tambalea y lanza la botella de cerveza con dirección al toro, este le ignora y sigue persiguiendo a un grupo de hombres adultos. El chico se acerca más, logra captar la atención del toro, que gruñe y lo mira fijamente, parece que el tiempo se detiene, solo son el chico y el toro, los demás hombres lanzan botellas y el toro solo se sacude, está concentrado en el chico que le grita incoherencias. Al fin, el toro empieza a perseguirlo, el chico corre, pero su estado no le permite avanzar rápido, se cae, la gente grita de asombro, el toro lo embistió tres veces, el chico no se mueve, no hay sangre, el toro lo lanza por los aires, el chico parece una pluma de lo fácil que sube y baja, finalmente el toro clava su cuerno en un costado del chico, la gente grita, le lanza cosas al toro y al fin deja al chico, se concentra en otros.

El chico es jalado hacia la chingana que está a mi derecha, me apresuro a la parte trasera, dos minutos después en una camilla pasa el chico, tiene los ojos abiertos y asustados, su pecho no se mueve, la sangre sale de su costado. Está muerto, escucho decir al paramédico. Se cumplió el objetivo, el espectáculo termina, la gente sale satisfecha, hubo al menos una muerte.
Los titulares internacionales del domingo 18 se llenan de la muerte de Iván Fandiño, el torero vasco, tras una cornada de Provechito un toro de tres años, los fanáticos taurinos se lamentan de la pérdida de tan grandioso torero, los antitaurinos saben que Provechito también morirá y con él toda su casta, es la costumbre de la tauromaquia, también se lamentan. Me pregunto si conocen de la existencia de los toros de pueblo, donde la muerte humana es el pan de cada día.